¿Cantinflas engañó a Rosita Fornés?

¿Cantinflas engañó a Rosita Fornés?

 

 

POR Orlando Carrió

Cuando Mario Moreno, Cantinflas, visitó a Cuba en abril de 1944 ya había hecho películas como No te engañes corazón y el inolvidable Gendarme desconocido, por lo que, de sobra, ya tenía conquistado al gran público de Latinoamérica.

Por cierto, el revuelo provocado por su arribo fue enorme y el recibimiento que se le dio no fue cosa de juego. Tras la euforia inicial, el periodista de espectáculos, Don Galaor, de Bohemia, escribió: “Difícilmente podrá recordarse, en muchos años a la fecha, una demostración más espontánea y entusiasta a un artista visitante”.

Según asegura Leonardo Depestre en su libro Artistas en la memoria, el recién llegado se alojó en el Hotel Nacional, pasó alrededor de dos semanas en Cuba, y actuó ante los micrófonos de CMQ Radio, en los programas Competidora Gaditana, así como en el teatro Alkázar.

Luego, Mario Moreno recorrió varias veces La Habana hasta noviembre de 1956 en que realizó su última visita a la capital de los cubanos.

Cantinflas, el actor mágico de El padrecito, Un Quijote sin mancha, El patrullero 777, El barrendero y otras muchas cintas, retrató como nadie el alma del mexicano humilde y vivió una vida intensa en la que no faltaron los romances apasionados.

Cantinflas se enamora en Cuba

Según sus biógrafos, Cantinflas, uno de los rostros más icónicos del cine de oro mexicano, se casó joven con Valentina Ivanova Zuvareff, con quien tuvo un matrimonio feliz y duradero, sin embargo, también vivió otros amores escandalosos como el protagonizado con la famosa vedette cubana Rosita Fornés

Cantinflas entró en contacto con la cantante y actriz en 1944, cuando llegó a Cuba invitado por CMQ-Radio, y a Rosita le dieron el papel de contrafigura.

Evelio R. Mora, autor de una obra biográfica sobre la Fornés, comenta:  “Rosa y Mario se conocieron en los ensayos y eventos públicos a los que asistían. El interés del mexicano comenzó a hacerse más explícito, pues no dejaba de acompañarla a cenas y paseos familiares con los allegados de la joven artista y una tía que hacía de chaperona”.

Poco después, Cantinflas se hizo amigo del padre de Rosita, quien mandaba en la vida de la diva en aquel entonces, y lo convenció de que él se iba a divorciar si llevaba a su hija a trabajar en México.

“Yo era muy joven y me enamoré de él de verdad. Fue el primer amor que tuve en serio, romántico, bonito e inesperado”, contó la vedette en el documental Rosita Fornés: mis tres vidas.

Una vez en México, Rosita fue seleccionada para protagonizar El deseo, filme de Chano Urueta; no obstante, el mexicano continuaba casado.

“Él me ofreció el oro y el moro, pero mi padre me dijo que no veía eso claro. Me hizo dejarlo todo y me trajo para Cuba”, confesó la actriz en el documental y añadió: “Ese amor se quedó vivo dentro de mí, cuando yo regresé a México, un año después, todavía perdía el habla al verlo”.

El polémico romance entre Cantinflas y la Fornés acaparó muchas páginas y titulares en la prensa rosa de la época y, de alguna forma, catapultó a la fama a la cantante y actriz tanto en Cuba como en México.

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