Estampas Cubanas

El gallego de Bellamar

 

Por Orlando Carrió

Sobre las Cuevas de Bellamar, ubicadas a pocos kilómetros de la ciudad de Matanzas, se han tejido con los años historias magníficas, en las que sobresale don Manuel Santos Parga, su descubridor: un hombre de riesgos y aventuras que, gracias a su curiosidad y perseverancia, se convierte en un visionario y en precursor de la espeleología cubana.

Pueblos con nombres exóticos

 

POR ORLANDO CARRIÓ

 

Es sorprendente la cantidad de nombres raros que se encuentran en los pueblos de la geografía cubana, los cuales, en ocasiones, aparecen vinculados de manera sorprendente con la fauna, la flora, la religión, los agasajos y hasta las matemáticas.

Libertad Lamarque triunfa en La Habana

POR ORLANDO CARRIÓ

Libertad Lamarque, espléndida, señorial, dueña de las pantallas de cine y de unos tangos que la gente amó con locura, arribó a La Habana en enero de 1946 y, a pesar de que el año recién nacía, muchos periodistas y admiradores se atrevieron a asegurar que sería ese el acontecimiento artístico de la temporada. Y no se equivocaron.

El danzón de Angoa

 

POR ORLANDO CARRIÓ

Conocí a Ricardo Benedit Varela, el popular Angoa a principio de los 2000, cuando ya estaba próximo a los cien años. Luis Hernández, su biógrafo y representante, me lo presentó.

¿Cómo somos los cubanos?

Los platos nos gustan bien sazonados, con especias naturales y el sabor intenso de nuestra tierra..jpg

POR ORLANDO CARRIÓ

 

En realidad, los cubanos tenemos cualidades que nos distinguen de otras nacionalidades y nos colocan una etiqueta que no podemos evadir con facilidad, aunque vivamos en otros países y tratemos de adaptarnos a diferentes patrones de conducta.

En el lenguaje misterioso de tus ojos…

Por Orlando Carrió
El guitarrista y compositor Manuel Corona, uno de los cuatro grandes de la trova tradicional cubana, y Longina O’Farrill, despampanante mulata de tez aceituna oscura, viven, desde el mismo momento en que se miran por primera vez, una de esas historias de amor no correspondido que se clavan en el pecho y no entienden de lógicas y convencionalismos profanos. Ella le entrega el gesto belicoso de sus desplantes y mudanzas; él, un rayo supremo, la inspiración irrepetible de un eterno mujeriego.